a salvador rueda
Somos las protectoras del vicio y el tormento ;
amparamos el crimen que va a ser , es o ha sido ;
que se llama asechanza , golpe o remordimiento ,
que busca el abandono , la fuga y el olvido .
Nosotras contemplamos hasta que raya el día
al jugador arqueándose en angustiada espera ,
sacudiendo los dados con fúnebre alegría
cual crótalos vibrantes entre una calavera . . .
Nosotras , ya cansadas de ver en los salones
el desvelado baile , solemos otras veces
rondar las parejas que cambian sensaciones ,
alla en las poderosas y ocultas lobregueces . . .
Nosotras sorprendemos al que , con manos secas
y ojillos avispados , tesoros acumula ,
mientras haciendo extrañas y repugnantes muecas ,
pesadamente duerme la roncora gula . . .
Nosotras , cual si el diablo nos diera con su cola ,
giramos azotadas, mas locas de alegrías ,
alrededor del ebrio que se echa cual ola
y arroja sus espumas sobre las piedras frías . . .
Somos las protectoras del vicio que nos ama
y el dolor sagrado que acaso nos detesta .
¡No nos importa el nombre con que el dolor se llama :
resignación que gime u orgullo que protesta !
En un rincón aveces hallamos la herramienta
que duerme las fatigas de la jornada dura;
y a veces sorprendemos con cara malicienta
al tísico trabajo pendiente en la costura . . .
Velamos siempre cautas en el impecable lecho
donde , soñando yace la virgen inocente ;
soñando , entrambas manos en cruz sobre su pecho ,
quizás con la manzana , mas no con la serpiente . . .
Seguimos al mendigo contando sus monedas
hasta el hogar impuro donde el rencor aloja :
rencor que ala fortuna le quebrara las ruedas
el día decisivo de la bandera roja .
Danzamos, cual sopladas por procelosos austros ,
y acaso poseídas de insólita fiereza,
en los dormidos templos , en los escuetos claustros,
y en las celdas oscuras , donde hasta el viento reza . . .
Del pesar y del crimen a un tiempo protectoras ,
tenemos radiaciones de nítidos encantos,
caritativas luces , chispas consoladoras;
si somos noche , estrellas , si somos dolor , llantos .
¡Pero otra vida extraña y esplendida vivimos ,
con luz que salta trémula o lánguida reposa,
cuando nos encontramos , cuando nos refundimos
entre los ojos negros de una mujer hermosa . . . !
resignación que gime u orgullo que protesta !
En un rincón aveces hallamos la herramienta
que duerme las fatigas de la jornada dura;
y a veces sorprendemos con cara malicienta
al tísico trabajo pendiente en la costura . . .
Velamos siempre cautas en el impecable lecho
donde , soñando yace la virgen inocente ;
soñando , entrambas manos en cruz sobre su pecho ,
quizás con la manzana , mas no con la serpiente . . .
Seguimos al mendigo contando sus monedas
hasta el hogar impuro donde el rencor aloja :
rencor que ala fortuna le quebrara las ruedas
el día decisivo de la bandera roja .
Danzamos, cual sopladas por procelosos austros ,
y acaso poseídas de insólita fiereza,
en los dormidos templos , en los escuetos claustros,
y en las celdas oscuras , donde hasta el viento reza . . .
Del pesar y del crimen a un tiempo protectoras ,
tenemos radiaciones de nítidos encantos,
caritativas luces , chispas consoladoras;
si somos noche , estrellas , si somos dolor , llantos .
¡Pero otra vida extraña y esplendida vivimos ,
con luz que salta trémula o lánguida reposa,
cuando nos encontramos , cuando nos refundimos
entre los ojos negros de una mujer hermosa . . . !
Jose santos chocano
( selva virgen - 1894)
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